Los Empalaos, ritual y misterio de Jerez de los Caballeros

LOS EMPALAOS, RITUAL Y MISTERIO DE JEREZ DE LOS CABALLEROS


Tras dos años de pandemia, Jerez de los Caballeros vuelve a disfrutar de su semana grande. Lo hizo con uno de los momentos más especiales, con la procesión de Los Empalaos y su Cristo de la Vera Cruz. Lo hicieron desafiando a la lluvia y ante la devoción de centenares de jerezanos.


Aunque más que una fiesta, se trata de un tradicional ritual religioso de penitencia envuelto de misterio que es seguido con gran respeto y devoción por parte de los visitantes y que permanece sin apenas cambios desde sus orígenes en el siglo XVI.


El “Empalao” es una persona en acto de penitencia por una promesa realizada a la Cofradía de la Vera Cruz y de los Empalaos, pero nunca se sabe cuántos empalaos realizarán la penitencia exactamente ya que todo se hace bajo anonimato. Vestir al “Empalao” es muy difícil, debiéndose realizar con mucho cuidado para no provocarle heridas en el cuerpo. Se le prepara en su propia cofradía y participa toda su familia. 


Lo primero que se hace es colocar una saya blanca desde la cintura a los tobillos, después se rodea con cuerdas el torso y los brazos; también se coloca un mástil de madera en horizontal sobre los hombros a modo de cruz. Se completa el atuendo con corona de espinas en la cabeza y dos espadas en forma de aspas sobre la espalda.


Para mantener el anonimato se le tapa la cara cubierta con un velo. De los extremos de los brazos cuelgan tres pares de abrazaderas metálicas (vilortas de arado) que acompasan con su inconfundible sonido los pasos del penitente.

Descalzo y en silencio, el “Empalao” hace el recorrido por todo el pueblo acompañado de los penitentes y un miembro sanitario.



El recorrido empieza y termina en la cofradía. Una vez acabado el trayecto, el Empalao vuelve al lugar donde fue vestido para ser socorrido por su familia y la gente que le vistió, los cuales le realizan friegas con alcohol, para activarle la circulación.

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